Cuando una catástrofe como la DANA arrasa varios municipios de Valencia y cuando eres una de las personas de las zonas más afectadas, decir en voz alta o incluso pensar que te sientes mal siendo un/a superviviente puede generarte culpa.
Si te sientes identificado/a con las anteriores palabras, y si sueles repetirte que deberías de sentir alivio porque estás bien, tus seres queridos están a salvo, y porque nadie de tu entorno resultó herido, #TuEspacioEmocionalDANA ha elaborado este recurso contrastado por nuestro equipo de psicólogas para que entiendas las posibles razones de esta emoción.
Sin embargo, desde #TuEspacioEmocionalDANA queremos indicarte que es común tener pensamientos duros hacia uno/a mismo/a, llegando a pensar que no tienes derecho a sentirte mal porque otras personas sufrieron pérdidas mayores. Pero este pensamiento no refleja la realidad emocional ni la situación que tú también viviste.
Antes de avanzar en este recurso, queremos aclarar que este es un paso inicial.
Te recomendamos que, más allá de empezar a entender cómo tu cuerpo y tu mente procesan los efectos de la DANA, acudas a un/a terapeuta profesional que, de manera calmada y continuada en el tiempo, comparta contigo la manera más adecuada y personalizada de tratar tu caso.
Puede que tras la DANA del 29 de octubre ayudaras durante días, semanas e incluso meses, aportando todo lo que pudiste, sientas que aún así no es suficiente: han pasado meses y sigues sintiéndote mal. Puede que no fueras capaz de ayudar aunque quisieras.
De hecho, lo que suele pasar es lo siguiente:
¿Por qué se da este bucle emocional? Lo que está ocurriendo es que cuanto más tratas de evitar o suprimir lo que sientes, más intensas suelen volverse esas emociones. Esto ocurre porque la mente interpreta la evitación como una señal de amenaza.
Además, para entender un sentimiento altamente complejo como es la culpabilidad, tienes que comprender que en la emoción de culpa hay una valor personal: la responsabilidad.
De ese valor personal, la responsabilidad, puede surgir la culpa: te sientes responsable a nivel emocional de las vidas de otras personas. Esta sensación de responsabilidad es exagerada, ya que racionalmente sabes que no dependía de ti. Es una respuesta común del cerebro tras un evento traumático.
De hecho, el trauma suele romper la idea de que el mundo es justo, predecible o seguro, genera un choque entre lo que creías y lo que ocurrió, causando confusión a nivel interno. Tu mente y tu cuerpo no saben cómo conciliar dos hechos opuestos: sigues aquí tras la tragedia, mientras que otras personas murieron el mismo día en que tú sobreviviste.
La película ‘Mi chica’ de 1991 aborda no solo el paso de la niñez a la adolescencia, sino también la pérdida de un ser querido y qué significa para la protagonista
No solo te sientes culpable: hay días que sientes mucho enfado y una tristeza profunda. A veces no sabes qué hacer con la angustia y la ansiedad. En general, has perdido la motivación e incluso te sientes culpable cuando disfrutas, al recordar que otras personas ya no están.
Si lo que te contamos son emociones que llevas sintiendo desde hace tiempo, quizás atraviesas reacciones del superviviente, es decir: un conjunto de pensamientos y emociones muy frecuentes tras eventos traumáticos.
Otras maneras en que se evidencia este proceso emocional es que tienes tendencia a explicarte a ti mismo/a por qué has sobrevivido, y sueles recordar con detalles y de manera frecuente la DANA. Qué ocurrió ese día. Cómo te sentiste entonces.
Puede ser que te juzgues cuestionándote a ti mismo/a: ¿cómo de buena persona eres para haber sobrevivido? Y te preguntes qué estás haciendo para ayudar a los demás y ser útil.
Si te paras un momento para pensar, no solo te sientes culpable, también te pasa que:
A veces la culpabilidad tras una catástrofe tiene que ver con el duelo, un proceso que responde a la pérdida de un ser querido, de una etapa vital, de unas circunstancias materiales o de un cambio físico por salud.
En la lista de recursos de ‘Yo Siento’ puedes consultar una propuesta práctica sobre cómo afrontar el duelo. En concreto, sugerencias de cómo empezar a escribir cartas para gestionar tus emociones y sentimientos.
El duelo no solo tiene que ver con un luto o con afrontar una enfermedad, pero también puede ser la ausencia de alguien o de algo, o la sensación de abandono o negligencia de alguien o de algún espacio, por ejemplo, sentir pena y/o rabia por no recibir apoyo oficial.
Las fases del duelo más comunes, sean cuales sean sus causas concretas, son:
Es importante señalar que estas fases no ocurren en un orden fijo ni lineal. ¿Qué significa esto? Que pueden darse a la vez o pasar de una a otra, del caos al shock, del nuevo orden personal a la nostalgia, por ejemplo. Es un proceso personal imperfecto y humano.
Desde #TuEspacioEmocionalDANA queremos indicarte que, si aparecen pensamientos de hacerte daño o de no querer seguir, es muy importante pedir ayuda de inmediato. No es un fallo personal, es una señal de saturación emocional que debe ser atendida al momento.
Por último, en este recurso #TuEspacioEmocionalDANA te invita a explorar un material sencillo y práctico que puede ser una referencia útil no solo para el síndrome del superviviente, la culpa y el duelo, sino en tu vida diaria en general.
La rueda de las emociones te ayuda a visualizar e identificar todos los matices que nuestro cuerpo y mente gestionan continuamente. Te hace tomar conciencia sobre cómo de complejas somos las personas y cuántos sentimientos influyen en cómo pensamos y nos comportamos.
Desde #TuEspacioEmocionalDANA hemos elaborado el recurso de la rueda de emociones en formato de fondo de pantalla para que puedas tenerlo contigo siempre, integrándolo en tu día a día.
El formato es de jpg y el tamaño es de 1.080 x 1920 píxeles, puedes configurarlo como fondo de pantalla de bloqueo o estándar. El recurso está diseñado de modo que, en la parte inferior, puedas tener algunas aplicaciones sin que te distraigan de la imagen.
Si necesitas un tamaño en específico, escríbenos y lo añadiremos como opción en la web.
Es importante señalar que las emociones, todas ellas, son necesarias y tienen razón de ser.
Te ponemos 4 ejemplos concretos para que entiendas cómo manejar tus emociones:
Desde #TuEspacioEmocionalDANA nuestras psicólogas quieren transmitirte un matiz importante tras estos 4 ejemplos: aunque todas las emociones tienen una función como son proteger, avisar o adaptarse, es importante saber que una experiencia muy dura puede desregularlas, es decir: puede generar reacciones en momentos equivocados.
Por ejemplo, una emoción que normalmente protege, como el miedo o la culpa, puede activarse demasiado o en situaciones que no corresponden. El cuerpo intenta protegerse aunque no haya un peligro real, sino percibido o interpretado como amenaza.
El modo de abordarlo es que, con apoyo y con el paso del tiempo, estas emociones vuelvan al equilibrio, dejando de ser reacciones automáticas a una vivencia tan dura como la DANA.
Desde #TuEspacioEmocionalDANA esperamos haberte sido de ayuda en estos duros momentos y te recordamos que más personas están atravesando muchas emociones tras la DANA. También te recomendamos que consultes más herramientas de salud mental en la imagen inferior. Y, si tu situación personal te sobrepasa, pedir ayuda no te hace débil: todo lo contrario, demuestra fortaleza emocional.