Tras una catástrofe como la DANA, es habitual que la atención inicial de los medios y las redes sociales se centre en los daños, las labores de rescate y los primeros esfuerzos de reconstrucción. Con el paso de los días o semanas, aunque la cobertura disminuya, muchas personas siguen expuestas a información constante: actualizaciones sobre la reconstrucción, noticias de nuevas inundaciones en otros lugares, alertas climáticas, debates mediáticos, testimonios e imágenes impactantes de la riada. Esta sobreexposición puede mantener activado el sistema de alerta, generando angustia, miedo y preocupación sostenida, incluso cuando la persona o su entorno ya no se encuentran en riesgo o peligro inmediato.

Si te sientes identificado/a con lo anterior, y cada vez que ves una noticia te entra un nudo en el estómago, piensas “¿y si pasa otra vez?” o sientes inquietud, tristeza, desesperanza — #TuEspacioEmocionalDANA ha creado este recurso, bajo la supervisión del equipo de psicólogas, para ayudarte a entender por qué esa angustia puede aparecer y cómo cuidarte.

Desde #TuEspacioEmocionalDANA queremos dejar claro que esa angustia no es exageración: es una respuesta válida, incluso esperable, cuando tu mente y tu cuerpo han pasado por una experiencia traumática. No minimices tu malestar.

Este es un paso inicial.

Te recomendamos que, además de leer este recurso, consideres acudir a un/a terapeuta profesional para trabajar las emociones que estés viviendo.

Por qué ver noticias puede generar angustia tras una catástrofe

  • Hay evidencia de que la exposición continua a noticias de desastres naturales —especialmente con imágenes gráficas de daños, víctimas o destrucción— puede aumentar el malestar emocional y dificultar su recuperación, como angustia, ansiedad, estrés e incluso síntomas similares al estrés postraumático (Holman, Garfin & Silver, 2014).
  • La atención prolongada a coberturas mediáticas intensas puede actuar como un recordatorio constante del evento, lo que dificulta que las personas puedan procesar y apartar emocionalmente lo vivido. La repetición de imágenes o relatos de destrucción y sufrimiento tiende a reforzar la activación emocional, impidiendo que el cerebro complete el proceso de regulación tras una experiencia estresante. Esto es particularmente relevante cuando los medios amplifican constantemente la información, porque cada exposición activa nuevamente recuerdos y respuestas emocionales vinculadas al evento.

 

Un punto importante aquí es que estos efectos se intensifican cuando aparece un fenómeno muy común llamado doomscrolling, una tendencia de consumo continua de noticias negativas, donde se busca compulsivamente más información alarmante o pasar largos ratos expuesto/a a contenidos catastróficos. Este fenómeno activa y mantiene el estado de alerta, impide desconectar emocionalmente y puede amplificar el miedo y la angustia, sobre todo si la persona ya vivió un trauma relacionado con aquello que se narra en las noticias.

Qué significa esta angustia: lo que tu cuerpo y mente te están diciendo

Sentir angustia al seguir noticias no es un “defectillo”: es una señal. Puede expresar:

  • Que tu cerebro sigue alerta, esperando que “algo malo” vuelva a pasar — un mecanismo de autoprotección después de la experiencia traumática.
  • Que aún no has procesado la catástrofe: aunque todo parezca normal en el exterior, tu sistema emocional sigue sensible a estímulos que recuerdan lo ocurrido.
  • Que estás más vulnerable a noticias de riesgo o destrucción — algo perfectamente natural tras vivir una DANA.
  • Que necesitas un espacio seguro para bajar la intensidad emocional y darte descanso mental.

Esta angustia también puede afectar en tu día a día, manifestándose a través de distintos síntomas como la dificultad para relajarte, pesadillas, pensamientos recurrentes (“¿y si pasa otra tormenta igual?”), irritabilidad, insomnio o nerviosismo.

Algunas recomendaciones para cuidar tu salud emocional frente a las noticias

  • Pon límites al doomscrolling: puedes decidir reducir el tiempo que pasas consumiendo noticias o deslizando por redes buscando información negativa. Esto no se trata de “cerrar los ojos” — es darte espacio para recuperarte.
  • Filtra lo que consumes: prioriza fuentes fiables, evita contenidos sensacionalistas o muy gráficos y apuesta por resúmenes informativos en lugar de vídeos o hilos emocionales que te sobrecarguen.
  • Habla con personas que vivieron algo similar: compartir experiencias puede aliviar la sensación de aislamiento y ayudarte a ordenar lo que sientes.
  • Busca ayuda profesional: un/a psicólogo/a puede ayudarte a manejar el miedo, la angustia y la reactivación emocional, y a integrar lo vivido con seguridad.
  • Cuida tu cuerpo y tu descanso: técnicas de respiración, actividades calmadas, ejercicio suave o prácticas de atención plena ayudan a que tu sistema nervioso se estabilice.

Por qué este malestar no significa que “eres débil”: forma parte del duelo individual y colectivo

La vida exterior puede haberse reactivado rápido: colegios, comercios, calles, rutinas. Pero eso no significa que tu mente haya dejado de reaccionar. La angustia al ver noticias —e incluso el impulso de scrollear buscando señales de nuevos riesgos— es parte del proceso de recuperación emocional, no un fallo personal.

Cada persona lleva su propio ritmo para integrar lo ocurrido. Lo que sientes ahora no define tu fortaleza, sino tu humanidad.

Si en algún momento sientes que la angustia te desborda, dificulta tu descanso o interfiere en tu vida diaria, pedir ayuda es un acto de cuidado y valentía. No tienes que afrontarlo solo/a.