Tras una catástrofe como la DANA, es habitual que la atención inicial de los medios y las redes sociales se centre en los daños, las labores de rescate y los primeros esfuerzos de reconstrucción. Con el paso de los días o semanas, aunque la cobertura disminuya, muchas personas siguen expuestas a información constante: actualizaciones sobre la reconstrucción, noticias de nuevas inundaciones en otros lugares, alertas climáticas, debates mediáticos, testimonios e imágenes impactantes de la riada. Esta sobreexposición puede mantener activado el sistema de alerta, generando angustia, miedo y preocupación sostenida, incluso cuando la persona o su entorno ya no se encuentran en riesgo o peligro inmediato.
Si te sientes identificado/a con lo anterior, y cada vez que ves una noticia te entra un nudo en el estómago, piensas “¿y si pasa otra vez?” o sientes inquietud, tristeza, desesperanza — #TuEspacioEmocionalDANA ha creado este recurso, bajo la supervisión del equipo de psicólogas, para ayudarte a entender por qué esa angustia puede aparecer y cómo cuidarte.
Desde #TuEspacioEmocionalDANA queremos dejar claro que esa angustia no es exageración: es una respuesta válida, incluso esperable, cuando tu mente y tu cuerpo han pasado por una experiencia traumática. No minimices tu malestar.
Este es un paso inicial.
Te recomendamos que, además de leer este recurso, consideres acudir a un/a terapeuta profesional para trabajar las emociones que estés viviendo.
Un punto importante aquí es que estos efectos se intensifican cuando aparece un fenómeno muy común llamado doomscrolling, una tendencia de consumo continua de noticias negativas, donde se busca compulsivamente más información alarmante o pasar largos ratos expuesto/a a contenidos catastróficos. Este fenómeno activa y mantiene el estado de alerta, impide desconectar emocionalmente y puede amplificar el miedo y la angustia, sobre todo si la persona ya vivió un trauma relacionado con aquello que se narra en las noticias.
Sentir angustia al seguir noticias no es un “defectillo”: es una señal. Puede expresar:
Esta angustia también puede afectar en tu día a día, manifestándose a través de distintos síntomas como la dificultad para relajarte, pesadillas, pensamientos recurrentes (“¿y si pasa otra tormenta igual?”), irritabilidad, insomnio o nerviosismo.
La vida exterior puede haberse reactivado rápido: colegios, comercios, calles, rutinas. Pero eso no significa que tu mente haya dejado de reaccionar. La angustia al ver noticias —e incluso el impulso de scrollear buscando señales de nuevos riesgos— es parte del proceso de recuperación emocional, no un fallo personal.
Cada persona lleva su propio ritmo para integrar lo ocurrido. Lo que sientes ahora no define tu fortaleza, sino tu humanidad.
Si en algún momento sientes que la angustia te desborda, dificulta tu descanso o interfiere en tu vida diaria, pedir ayuda es un acto de cuidado y valentía. No tienes que afrontarlo solo/a.