Después de un evento traumático como la DANA, es normal que muchas personas tengan menos ganas de estar con gente, les cueste volver a quedar o sientan que ya “no encajan igual” en su grupo. Si conoces a alguien que está aislándose o que ha perdido la motivación para socializar, puedes ayudarle desde la cercanía y sin presión.

Tu objetivo no es “sacarle de casa” ni obligarle a socializar, sino acompañar su ritmo, ofrecer apoyo y facilitar pequeños pasos que puedan hacer que la persona vuelva a sentirse acompañada y parte de su entorno.

Socializar no significa que tengas que hablar del trauma si no te apetece. A veces basta con estar con otras personas, compartir un rato, reírse, jugar o simplemente no estar solo o sola. Estar acompañado también ayuda, incluso sin palabras.

Cómo acompañar para facilitar la socialización

1. Acércate sin invadir

En lugar de decir “tienes que salir”, puedes probar:

  • “Si quieres, podemos quedar un rato, sin plan grande”.
  • “Podemos dar una vuelta o tomar algo tranquilos/as”.

La clave es ofrecer, nunca imponer.

2. Propón planes accesibles y con presión cero

Después de una situación traumática, los planes pequeños suelen ser la mejor opción. Los programas de intervención juvenil recomiendan:

  • espacios tranquilos y con poca gente,
  • actividades cortas (paseo, café, sentarse en un parque),
  • que la persona sepa que puede irse cuando lo necesite.

Puedes decir:
“Si en algún momento quieres volver a casa, no pasa nada. Vamos a tu ritmo”.

3. Mantén contacto regular sin abrumar

Enviar un mensaje de vez en cuando puede ayudar mucho:

  • “¿Cómo vas hoy?”.
  • “Te he pensado. Si te apetece hablar, aquí estoy”.

Esto reduce la sensación de aislamiento, pero también es importante respetar si la persona no responde enseguida.

4. Celebra los pequeños pasos

Volver a socializar después de un trauma puede ser un proceso lento. Valora:

  • si la persona acepta un plan,
  • si responde mensajes,
  • si sale un rato aunque sea corto.

Puedes decir: “Gracias por venir, sé que no siempre es fácil”.

5. No fuerces conversaciones profundas

A veces la persona solo quiere estar acompañada sin hablar de lo que le pasa. Puedes ofrecer ambas opciones:

  • “Si te apetece hablar, te escucho”.
  • “Y si solo quieres distraerte, también perfecto”.

Eso reduce presión y aumenta sensación de seguridad.

Cuándo sugerir apoyo profesional

Si el aislamiento es muy intenso, afecta a su vida diaria o la persona muestra señales de mucho sufrimiento, puedes animarla a buscar ayuda profesional.
Intenta decirlo con las palabras adecuadas: “Creo que un profesional podría ayudarte más de lo que puedo yo. Y puedo acompañarte en lo que necesites”.

Ayudar a socializar no va de organizar planes perfectos, sino de hacer sentir acompañada a la persona, incluso en sus silencios. Desde #TuEspacioEmocionalDANA, recordamos que la conexión humana es un factor protector muy fuerte: estar presente ya es sanar un poco.